Decoración industrial

Todo vuelve. Y vuelve en todos los sentidos. La tendencia que queremos compartir hoy con vosotros surgió en los años 20, se afianzó en la década de los 50 -no solo como un tipo de decoración, también como un movimiento social- y hoy en día es una de las opciones decorativas en alza.

La decoración industrial, caracterizada por espacios amplios y líneas rectas, puede parecer descuidada o poco elaborada, más propia de trabajadores de las antiguas clases bajas estadounidenses, pero nada más lejos de la realidad. Los creadores fueron en su mayoría artistas bohemios, que se mudaron a las fábricas de la periferia de las ciudades y encontraron en los elementos de las construcciones sus mejores aliados. Jugar con la luz, con las tuberías o muros de ladrillo o con la evidencia del paso de los años son solo alguna de las técnicas que tomaron. Es decir, que lo que parece tosco y sin alma, en realidad rezuma arte.

En la actualidad, el estilo industrial ha evolucionado, hasta convertirse en uno de los referentes en interiorismo, y ha dado paso a lo que podríamos llamar neoindustrial. Cómodo, decorativo, inspirador y muy muy personal. No dejes de seguir las siguientes recomendaciones si quieres lograr que tus espacios sigan esta tendencia:

Silla Tolix: es el mueble industrial por excelencia, el que no puede faltar en tu lista. Un icono vintage y lleno de personalidad hecho silla.

Hierro y madera: bienvenido al más puro contraste. Lo hogareño de la madera y la frialdad del hierro son la unión definitiva.

Fondos muy luminosos: las paredes deben aportar el toque cálido, si no quieres vivir en una verdadera fábrica. Los colores más recomendables son los tonos blancos o pastel.

Fotografías en blanco y negro o grabados: imágenes clásicas o alguna escena sacada de tu película favorita son una buena manera de darle a tu hogar un toque personal.

No esconder el paso de los años: el tiempo aporta encanto, no intentes que todo a tu alrededor parezca nuevo.